El otro día salí a una fiesta después de mucho tiempo y me di cuenta de que los ojos me empezaron a arder sin que hubieran pasado más de dos horas en el sitio. De haber estado en Lima, no me hubiera extrañado, ya que allá los antros asesinos permiten a los clientes fumar dentro del local. Aquí es diferente: el único humo que encontrarás en las discotecas es el que ponen en la pista de baile. Aunque sí hay que admitir que la temperatura es más alta y el aire más denso, no creo que eso hiciera que me ardieran los ojos de esa manera. Habiendo vuelto a mi casa, después de desmaquillarme, el alivio de una cara recién lavada me hizo comprender: los ojos me ardían por el maquillaje.

Yo, a pesar de ser fanática de los tutoriales de maquillaje que suben los gurús de belleza a YouTube, no me maquillo mucho la verdad. Y era de esperarse que mis ojos desacostumbrados reaccionaran ante los químicos del maquillaje. Recuerdo una vez, asustada de que esto pasara, haber ido a una tienda a comprarme mi primera máscara y decir "lo que no quiero es que me ardan los ojos" y la consejera entonces me recomendó buscar productos con panthenol, que eso era bueno para mis pestañas y no me ardería.

Pero no sólo se trata de eso, sino de cuidarse los ojos a diario. Además, es importante cambiar el maquillaje (sobre todo el que va en los ojos como el delineador y la máscara) cada tres meses como mínimo y tener siempre limpios los aplicadores y pinceles para las sombras. Nuestros ojos son partes muy delicadas del cuerpo y creo que si a partir de ahora me esmero en mantener mi maquillaje al día, podré salir a todas las fiestas que quiera sin preocuparme porque me ardan los ojos.

...al menos hasta que entre a la sala de fumadores, je.