Supongo que en esto no soy la excepción. Le debe de pasar a todo el mundo. Y eso qeu ahora he mejorado bastante.
Recuerdo haber guardado cosas inservibles, acción que no obstante la mayoría comprendería. Cartas del enamorado, peluches de mi niñez, libros con dedicatorias, videos antiguos, fotos, juguetes...
Recuerdo que tenía (tengo, en realidad) un conejo de peluche amarillo con blanco que cantaba una canción ininteligible mientras le brillaban los cachetes de rosado. Me gustaba tanto que decidí meterlo en una bolsa para protegerlo del polvo y dejarlo en mi repisa sobre su sillita de cartón.
Tengo también cuadernos que no uso por lo menos desde hace 5 años. Los guardo por nostalgia, porque entonces me sentía bien en el colegio, sentía que avanzaba - aunque no tenía idea de hacia dónde - pero me sentía en mi lugar, segura y haciendo lo correcto. Supongo que por eso los guardo.
Guardo libros porque pienso "en algún momento los necesitaremos mi hermana o yo". Y la verdad es que jamás los hemos necesitado desde que han estado empolvándose en mis estantes ni creo qeu los vayamos a necesitar jamás. Pero por la maldita ley de murphy, prefiero evitar...
Debo guardar unas dos o tres flores secas dentro de esos libros que nunca uso.
Guardaba juguetes, pero se los regalé todos a mi hermana. Ahora que ella decide si los quiere conservar o echarlos a la basura.
Y finalmente guardo una cajita fuerte antigua con monedas y billetes antiguos también, de varios países. Esa era de mi abuelo y me la regaló a mí. Adentro hay, aparte de esas monedas - hoy en día seguro que sin valor, salvo para algún coleccionista - hay dos monedas de plata pura con un grabado de Miguel Grau en ellas.
Escribe un comentario